Magia

Soy Selena Opal Hame, y esto es lo que quiero decirte.
Sé lo que están haciendo. Lo sé desde hace mucho tiempo. Sí, lo sé. Puedo ver lo que es. Esto es lo que sé.
Sé que sus bocas se mueven y producen ruidos porque comparten lo que hay dentro de sus cabezas. Pueden hacerlo entre sí, o pueden hacerlo cuando no hay ninguna otra persona. (No comprendo esa parte, no. ¿Por qué querrían mostrar a sus propios yoes lo que hay dentro de sus cabezas? Pero cuando hay más de una persona, entonces comprendo lo que están haciendo.)
También sé que a veces, cuando sus cuerpos se mueven, es una forma de mostrar lo que hay dentro de sus cabezas. No siempre. Me resulta muy difícil saber qué movimiento es la cosa verdadera en la cabeza y qué movimiento sólo es hacer. Cortar es hacer. Coser es hacer. Cavar es hacer. Comer es hacer. Pero no siempre puedo decirlo.
Y he visto otra cosa. He visto a personas que dan forma a sus manos y brazos y los mueven de una manera que es un hacer especial. Esas personas mueven sus manos y brazos y caras de la forma en que otras personas mueven sus bocas, para mostrar lo que hay dentro de sus cabezas.
Todo esto es magia, y yo no tengo ninguna magia, ¿sabes? Nunca la he tenido. Sólo preguntas. ¿Cómo lo hacen? Creo que sé lo que debe ser el qué de ellos. Creo que primero está la silla real, dentro de la cabeza…, esa silla es lo que es real dentro de sus cabezas. Y luego, por alguna magia, hay un ruido que enganchan y hacen con la boca y les dice a otra persona que lo que es real en la cabeza de la primera es una silla. ¡Y luego las dos lo saben! Y eso debe ser divertido. Compartir lo que hay en tu cabeza. Eso es lo que no sé hacer.
Tardé mucho tiempo en aprender todo esto. No siempre comprendo el qué. Cuando era una persona pequeña, veía mover sus bocas y sus manos y me preguntaba mucho y nada más que eso. Durante mucho tiempo, cuando los tiempos fríos y los tiempos calientes iban y venían y se iban otra vez.
Recuerdo bien cuando era una de las personas pequeñas, pero eso fue hace mucho tiempo. Ahora soy una persona grande, que tiene líneas grises en el pelo. Ninguna persona pequeña tiene nunca líneas grises en el pelo. Y, ahora que soy una persona grande, lo comprendo…, pero no comprendo el cómo. No comprendo cómo una persona decide qué ruido será para cada cosa real, o qué forma de los dedos y las manos será para cada cosa real. ¿Quién decide? ¿Cómo sabe uno de ellos que el ruido que el otro ha escogido es la cosa real? ¿Cómo pueden recordar qué ruido era, cuando todos los ruidos son tan diferentes y ninguno de ellos va junto en el aire? No, no comprendo eso, excepto que es magia.
No soy la única rota que hay. Donde vivía antes, había otros pequeños casi como yo que tampoco podían hacer magia. Casi como yo, pero no exactamente como yo. Porque ahora soy una persona con gris en el pelo, sabes, y todos esos pequeños eran sólo como muchos tiempos calientes y muchos tiempos fríos tengo yo de dedos, o tal vez unos cuantos más, y luego crecían blancos y delgados. Y luego se iban, al sueño que no tiene despertar. Así que me quedé sola en ese lugar entre los otros que saben cómo hacer los ruidos y las formas y engancharlas a las cosas reales. Sola. Estaba sola.
Esos otros pequeños que estaban rotos como yo estoy rota… trataron de mostrarme lo que había dentro de sus cabezas. Lo intentaron. Sus bocas no se movían, sus cuerpos no se movían, pero hacían un ruido en mis oídos. Pero yo no podía comprender sus ruidos. Lo sentía mucho, pero no podía comprender. Ellos hacían un ruido como el que hace un perro. Un ruido como el ruido cuando un vaso cae y se rompe. Un ruido como cuando las personas andan sobre muchas rocas pequeñas. Un ruido como el ruido cuando sale mucha agua de la pared. O sólo ruido-ruido, que nada más hace… Tampoco tenían magia, y su propia magia no funcionaba conmigo. No sé si alguna vez funcionaba entre dos de ellos, pero creo que probablemente no. Si no, ¿por qué se fueron tan rápido?
Muchas veces venían personas grandes y miraban en nuestros oídos, miraban en nuestras bocas, ponían cables en nuestras cabezas. Siempre pensé que me traían la magia, y a los otros pequeños, y que cuando se acabara me volvería y miraría a las bocas y a los dedos, y pensaba tal vez ahora comprenderé. Pero no sucedió nunca.
No sé dónde está mi parte rota. Mis oídos funcionan; mis ojos funcionan; mi cabeza funciona. Mis dedos no están rotos; puedo cortar y coser y cavar y remover y cocinar. Todos los haceres. Puedo ir donde van las otras personas, sé que no está en mis piernas. Mi boca se abre como sus bocas, pero no hace ningún ruido…, tal vez sea mi boca mi parte rota.
Y cuando estaba sola en aquel otro sitio, donde todos los pequeños están juntos con sólo unas pocas personas grandes para cuidarlos, vino una persona y me trajo a este nuevo lugar. Donde al principio fue lo mismo; comprendía el qué, pero no comprendía el cómo.
¡Pero ahora hay una cosa nueva! Esto es lo que quería contarte. Fue un día, durante un tiempo frío. Yo frotaba la mesa larga de la habitación de comer con una tela suave y una especie de materia como la manteca, que huele a limones. Para hacer que la mesa brille con la luz, ya sabes. Sé cómo hacerlo. Una de las personas de aquí me enseñó, el primer día que vine. Esta persona se puso detrás de mí y me sostuvo las manos y las movió. Esta persona me ayudó a coger la tela y poner la materia de limones sobre la madera. Movió mis brazos haciendo círculos en la madera, para que brillara, hasta que supe cómo tenía que ser el hacer y lo hice. Todos los días hago algo en la madera de esta casa, para que brille con la luz. Soy muy fuerte; esto lo hago muy bien.
Y ese día era la mesa grande para comer lo que estaba haciendo brillar, cuando de repente una de ellas vino con una cajita pequeña en la mano. Tan pequeña que podía esconderla en la mano. Me tocó para que mirara. Me cogió la mano y la puso sobre la cajita pequeña. Para que sintiera que había botones en ella. ¡Y la caja hizo ruidos! ¡Ruidos! ¡Pero fue la otra clase de ruidos, la que siempre es igual y hace una cosa real en el aire! Como un trocito pequeño de lo que viene de una caja mucho más grande que hay en una de las otras habitaciones…, hace largas cadenas de ruidos que son reales. Cada vez que esa caja hace los ruidos, yo me paro siempre y espero hasta que se para, si me dejan. Me han visto hacerlo, y casi siempre me dejan, a menos que siga durante mucho tiempo. Es maravilloso, hace ruidos que se aguantan juntos y no se van como los ruidos que hacen las personas, como se va el agua que corre por el suelo.
Cuando la persona me mostró que la cajita pequeña hacía ruidos como la caja grande, dejé de frotar la mesa y contuve la respiración, queriendo. Esa persona, que tiene gris en el pelo como yo, me cogió el dedo y tocó con él tres botones de la cajita pequeña. ¡Y otra vez el ruido fue real, y tenía todas sus partes juntas! Y cuando el ruido estaba allí, aquella persona alzó una mano suya y golpeó la mesa.
Yo retrocedí, muy rápido, por si yo fuera la siguiente cosa que iba a golpear. Pero la persona se quedó mirándome, y haciendo lo mismo una y otra vez. Tocaba los tres botones de la cajita pequeña, para hacer el ruido real en el aire. Golpeaba la mesa, mientras el ruido se hacía. Una y otra vez.
Supe que era importante. Pude sentirlo. No soy estúpida. Supe que tenía que mirar y esperar y pensar. ¿Era una nueva clase de trabajo que me estaba enseñando a hacer?
La persona grande se quedó inmóvil un tiempo pequeño, y movió la cara, y luego me cogió la mano y me guió a una silla. Se puso de rodillas en el suelo desnudo junto a la silla. Colocó la cajita pequeña sobre la silla. Tocó tres botones…, pero no los mismos tres botones. Hizo un ruido real completamente diferente en el aire. Y mientras el ruido estaba allí, golpeó la silla suavemente con la mano.
Oh, me dolía la cabeza. ¡No podía respirar! ¿Qué era esto? No podía quedarme allí de pie, tenía que intentar, tenía que hacer. ¡Extendí las manos, solté la tela que uso para hacer que toda la madera brille a la luz, y froté las manos de esa persona con mis manos para hacerlas brillar, para así poder ver!
Nos miramos. Y entonces esa persona empezó a hacer una cosa. Me sentó en la silla y puso las manos una a cada lado de mi cara y me miró con fuerza. Tocó su frente con mi frente, suavemente. Hizo que la cajita pequeña hiciera el ruido con sus tres partes, y tocó la silla con su dedo, fuerte. Se fue a la mesa, llevando la cajita, e hizo que hiciera el otro ruido con sus tres partes, y tocó la mesa, fuerte. Fue de un lado a otro, haciendo que yo me quedara donde estaba. El ruido; la silla. El otro ruido; la mesa. Una y otra vez.
¡Cuando vino la magia, fue como lo que hace el rayo en el cielo en el tiempo caliente! ¡Fue un gran rugido dentro de mi cabeza, y una gran luz que me rodeaba! ¡Comprendí, oh, comprendí, no pude quedarme quieta, corrí! Fui a la mesa. ¡Cogí la cajita pequeña, pulsé los tres botones que hacían mesa, corrí a la silla, hice que la cajita hiciera silla! ¡Y luego me volví hacia esa persona, y estaba haciendo chocar las manos juntas y su boca se movía y salían ruidos y otras personas vinieron corriendo a la habitación todas juntas con gran prisa!
Esa persona me cogió entonces los hombros, y me miró de nuevo con fuerza, y tomó aire (estábamos junto a la mesa), y no movió la boca, pero hizo silla de alguna manera con la boca cerrada, igual que la cajita pequeña. Y me miró, con fuerza.
Supe lo que había que hacer. ¡Conocía la magia! Corrí a la silla, cogí la cajita pequeña. Hice silla con los botones de la cajita pequeña. ¡Y todas las personas de la habitación, todas, empezaron a hacer chocar las manos juntas!
Oh, es auténtica magia, y la comprendo. Esto es lo que comprendo.
En la cajita pequeña que puedo sostener en mi mano hay botones para pulsar. Uno para cada uno de los dedos que tengo y luego uno más para otro dedo de mi mano. Cuando tocas los botones, sale un ruido real. Y si pulsas tres botones, o cuatro botones, uno tras otro, es una cadena de ruidos que se aguantan y es una cosa real en el aire. Y entonces tienes una cadena de ruidos para cada cosa en tu cabeza que quieres mostrar a una persona. Esto es lo que quiero decirte.
Aprendí muy rápido. Hay una cadena de tres que es mesa. Una cadena de tres que es silla. Que es manzana. Que es flor. Que es cabeza. Que es ojo. Que es mano. ¡Hay una cadena de tres partes que es persona-grande, y luego si pulsas un botón más para convertirla en una cadena de cuatro partes es persona-pequeña!
¿Ves? ¿Oyes, comprendes? ¿O estás roto?
Puedo saber en mi cabeza lo que es ventana, puedo pulsar los botones para hacer ventana, y la persona que está conmigo sabrá lo que había en mi cabeza, irá a la ventana y la tocará para mostrarme que lo estamos compartiendo.
Pero es difícil para ellas. No sé por qué. Tal vez están rotas de alguna forma. Cuando hago que la cajita haga una palabra (eso significa una cadena de ruidos que es una cosa real y se aguanta junta), a menudo esa persona mira en un papel que tiene marcas. ¿Les dice el papel lo que es la palabra? No sé cómo puede ser, pero si no, ¿por qué miran? Y a menudo cometen errores. Pero soy muy paciente. Esperaré y haré mi palabra tantas veces como haga falta, hasta que comprendan. Porque la estamos compartiendo. ¡Oh, magia; oh, magia, y más y más magia!
Pero ahora estoy llorando. Porque me pregunto…, los otros pequeños rotos, en el lugar donde antes estaba, todos los pequeños que duraron sólo un puñado de tiempos fríos y tiempos calientes, que intentaban hacer palabras y sólo podían hacer ruidos vacíos… ¿Y si hubieran venido aquí? ¿Y si hubieran tenido una de las cajitas pequeñas, como yo tengo? ¿Podrían haber compartido palabras con otras personas, como yo las comparto ahora? Tal vez sólo estaban rotos del mismo modo en que yo estoy rota. Tal vez no se habrían ido a dormir para siempre mientras eran aún tan pequeños.
Ellas lamentan que llore. Quieren que comparta el porqué. Pero no puedo. No hay palabras en la cajita pequeña para lo que quieren que les diga. Lo lamentan mucho.
Y yo lo lamento mucho. Lo lamento porque todos los pobres pequeños se han ido, antes que pudiera mostrarles cómo funciona la magia. Es una cosa triste, junto con las cosas nuevas y felices. Esto es lo que quería decirte.

La Rosa de Judas (fragmento)

Suzette Haden Elgin

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